29/04/10

CON RAZÓN Y ACERO

Edificio de "Gas Natural", Barcelona

Oda al Edificio
Socavando
en un sitio,
golpeando
en una punta,
extendiendo y puliendo
sube a la llamarada construida,
la edificada altura
que creció
para el hombre.

Oh alegría
del equilibrio y de las proporciones.
Oh peso utilizado
de huraños materiales,
desarrollo del todo
a las columnas,
esplendor de abanico
en las escalas.
De cuántos sitios
diseminados en la geografía
aquí bajo la luz vino a elevarse
la unidad vencedora.

La roca fragmentó su poderío,
se adelgazó el acero, el cobre vino
a mezclar su salud con la madera
y ésta, recién llegada de los bosques,
endureció su grávida fragancia.

Cemento hermano oscuro,
tu pasta los reúne,
tu arena derramada
aprieta, enrolla, sube
venciendo piso a piso.
El hombre pequeñito
taladra,
sube y baja.
¿Dónde está el individuo?
Es un martillo, un golpe
de acero en el acero
un punto del sistema
y su razón se suma
al ámbito que crece.
Debió dejar caídos
sus pequeños orgullos
y elevar con hombres una cúpula,
erigir entre todos
el orden
y compartir la sencillez metálica
de las inexorables estructuras.
Pero
todo sale del hombre.
A su llamado
acuden piezas y se elevan muros,
entra la luz a las salas,
el espacio se corta y se reparte.

El hombre
separará la luz de las tinieblas
y así
como venció su orgullo vano
e implantó su sistema
para que se elevara el edificio,
seguirá construyendo
la rosa colectiva,
reunirá en la tierra
el material huraño de la dicha
y con razón y acero
irá creciendo
el edificio de todos los hombres.


19/04/10

COMO DECÍAMOS AYER...

Levamos varias sesións dedicadas ao estudo da cidade: as causas que provocan a súa formación e desenvolvemento, cómo se organiza o seu territorio, a diversidade social que nelas se aprecia e cómo nos comunicamos na cidade.
Son moitos os escritores, narradores, poetas e dramaturgos, que dedicaron parte da súa obra a unha cidade real ou imaxinaria ou ambientaron nela a acción dalgunhas das súas historias. Destacamos tres exemplos:
  • Carlos G. Reigosa escribe en  Crime en Compostela: "Santiago é unha cidade con trazas e apariencia de vila, ou quizabes mesmo de aldea. Otero Pedrayo dicía que era a aldea meirande de Europa. Pero é realmente bastante máis. É, en moitos aspectos, unha poboación que, condanada á modernidade, resístese a abandonar as súas formas de vida e de relación social tradicionais. (...) Aquí hai canteiros e mestres de obras, estraperlistas e donos de fondas e pensións de mala morte que chegaron a multimillonarios patróns, presidentes de empresas constructoras ou donos de edificios enteiros na cidade. Eles, por triste que agora pareza, son en boa parte os herdeiros daquelas sabias irmandades de constructores que no pasado deseñaron Compostela e ergueron maravillas como o Pórtico da Gloria." (Edicións Xerais, 1985, p.20-21).
  • Doris Lessing nunha das súas Historias de Londres escribe: "Y entonces empecé a decirle lo mucho que me gustaba a mí Londres (...). Es como un gran teatro, dije. Uno se podía pasar el día mirando lo que ocurría, y en realidad a veces eso es lo que hacía yo. Podía pasarme horas sentada en un café o en un banco mirando... y los parques, dije, Regent´s Park, Hampstead Heath: imposible cansarse de ellos. (...) Permaneció en silencio mientras yo hablaba de Londres, pero luego admitió que tenía sus ventajas, o mejor dicho, que en otros tiempos había tenido sus ventajas, pero que ahora por nada del mundo dejaría su pequeño pueblo, una aldea enel campo, donde no existía todo aquel ruido y ajetreo."  (Ediciones Destino, 1999, p.194-195).
  • Luis García Montero escribiu a Égloga de los dos rascacielos: Lamentaban dos dulces rascacielos/ la morena razón de su desgracia,/ bajo el sol del invierno. Mi ciudad/escuchaba en su voz la ineficacia/ de un amor que vencido por los celos/ otorga duelo y quita libertad./ Tú, lector de esta Edad,/confundido en la masa,/ que al regresar a casa/ del trabajo, sin ninguna ilusión,/ te detienes un punto en la estación/ del Metro, o tú que vuelves con la prensa,/ triste de corazón,/ en un sucio autobús sin recompensa;/ tú, irascible lector, que por la prisa/ y a causa de Rutina ya no sientes/ querella ni motín, si has olvidado/ lo sabio que fue ser adolescentes/ con tentación de amor y de sonrisa,/ escucha el lamentar desconsolado,/ el trágico cuidado/ de estos dos edificios,/ que perdieron juicios/ para ganar entrañas y fatiga/ -a pesar de ser hierro, piedra, viga-/ por una Ninfa ingrata. Los olvidos/ de su dulce enemiga/ te confian, lector, enternecidos.